Los jugadores del Levante, en un entrenamiento.
Habrá partido. La plantilla del Levante decidió anoche desconvocar la
huelga convocada para este fin de semana y, por ello, mañana a las
cinco de la tarde estará sobre el césped del Nuevo Colombino de Huelva
para disputar el encuentro de Liga frente al Recreativo. Al final hubo
acuerdo. El Ayuntamiento estiró ayer un poco más el compromiso inicial
que lanzó sobre la mesa el jueves, el consejo de administración dio el
paso para avalar la mitad del crédito que se ha situado en ocho
millones de euros y los jugadores, por su parte, aceptaron las
garantías de cobro para recuperar el dinero que la entidad les adeuda y
que se sitúa en esos dramáticos 18 millones de euros.
"Vamos a ir a jugar a Huelva y a intentar ganar". Rubiales
anunciaba la postura adoptada por los jugadores en la sala de prensa
del estadio y respaldado por buena parte de la plantilla, así como por
algún empleado del club, miembros de las peñas y hasta por Vicente
Latorre, presidente de los veteranos. Los futbolistas han conseguido,
después de meses de espera y una forzada amenaza, lo que querían: un
pellizco y la certificación de que no se marcharán del club con los
bolsillos vacíos. Lo principal es que ya tienen garantizado que el club
les va a saldar todo lo que tienen pendiente, aunque más de uno es
consciente de que una vez consumado el descenso se producirá una
negociación con el fin de rescindir los contratos y ahí la directiva
tratará de rebajar lógicamente las cantidades. De cualquier forma, unas
de las cuestiones más importantes que se resolvieron ayer fue ese plan
de choque que permitirá a los futbolistas y empleados arañar en un
breve plazo un total de 10 millones de euros.
Esa decena de millones llega gracias al aval compartido entre el
Ayuntamiento de Valencia y el club, que finalmente se ha situado en
ocho millones de euros, en lugar de los 6,5 que se fijaron en un primer
momento. La negociación con la financiera, de procedencia italiana,
resultó muy dura debido a los altos intereses que se van a tener que
hacer frente por esta operación de urgencia.
Los otros dos millones procederán también del Levante aunque este
es un dinero que tendría que haber ingresado la entidad en un futuro.
En esos dos millones está incluido el millón y pico de euros que en
concepto de indemnización le pertenece a la entidad cuando descienda de
categoría y el resto se conceptúa por el próximo contrato que se
firmará en Segunda con la Liga. Rubiales destacó que esta partida que
en un principio no estaba prevista se debió, sobre todo, "al trabajo
realizado con la AFE", además de señalar que será satisfecho en un
plazo no superior a los quince días.
En pocas palabras, el Levante en apenas dos días ha rascado más de
la mitad de lo que debería pagar en junio para evitar el descenso
administrativo de categoría.
Será la plantilla, según anunció el propio Rubiales -que llegó a
emocionarse en algún momento cuando recordó el sufrimiento y el apoyo
mostrado por las familias-, la que decida bajo qué parámetros se
repartirán esos ocho millones de euros iniciales entre todos los
integrantes del vestuario. Hay que tener en cuenta que no todos los
jugadores cobran lo mismo y que algunos arrastran deudas de la
temporada que viene. Precisamente, tras el entrenamiento de ayer por la
mañana, los futbolistas fueron desfilando por las oficinas para cotejar
con el club cuál es la cifra exacta que hay pendiente en cada caso.
Los otros dos millones de euros irán destinados al Levante B (con
eso se pagará todo lo que se debe al filial), otro bocado será para los
empleados del club y otro pellizco, para los jugadores azulgrana que
están cedidos en otros equipos y que también están pasando por
situaciones críticas (se tapará el 40% de lo adeudado).
Además de todas estas cuestiones uno de los requisitos que también
fueron satisfechos en la larga negociación que mantuvieron en la tarde
de ayer Descarga y Rubiales, como capitanes, con los dirigentes de la
entidad fue el dinero que se les debe en concepto de primas. Sobre este
sentido, se logró el reconocimiento por escrito, cuestión que todavía
no existía, de un total de 200.000 euros.
Pero, sin duda, el tema estrella para el Levante ha sido, con
diferencia, la apuesta del Ayuntamiento por la recalificación del
estadio Ciudad de Valencia. Una vez se firmó por parte del club ese
acta que el concejal Cristóbal Grau les planteó el jueves, se puede
decir que ya se inicia el camino para la tan anhelada reconversión que
permitirá al club obtener una decisiva fuente de ingresos. Los
jugadores eran consciente de la importancia de este avance y esto es lo
que en definitiva ha servido para desbloquear la huelga. Ha sido ese
documento de la futura recalificación la principal garantía de cobro.
Esta definitiva recalificación permite al Levante, de una vez por
todas, quitarse la soga del cuello. Si por la zona terciaria la entidad
ingresó casi 55 millones de euros, con los que se permitió el lujo no
sólo de luchar sino de conseguir el ascenso a Primera, ahora con la
operación urbanística se deben dar pasos de mayor trascendencia:
primero conseguir el crédito para eliminar las deudas, luego vender el
terreno y comprar otro para la construcción del futuro estadio y, por
último, se aspira a que incluso quede dinero en caja. El sueño es
llegar a 150 millones de euros.