sábado, 12 de abril de 2008
El consejo del Levante está seguro de que el crédito puede rondar los 35 millones

La paciencia se estira diez días. No más. La plantilla del Levante ha fijado como límite el encuentro que se tiene que disputar dentro de dos jornadas frente al Getafe para empezar a cobrar, al menos, una parte importante de la deuda que la entidad mantiene con los jugadores y cuerpo técnico desde la temporada pasada. Si el 21 de este mes el club no les ha ingresado un buen puñado de euros, los jugadores tomarán cualquier medida que, lógicamente dentro de la legalidad, esté en sus manos.

Parece que la cosa va más en serio que nunca, tanto por parte de la plantilla como por parte del consejo. Los jugadores, en su caso, han dicho basta y después de escuchar en innumerables ocasiones a lo largo de la temporada la famosa frase: "dentro de un par de semanas estará todo claro", ahora han extremado su postura porque saben que el final de curso está a la vuelta de la esquina y 31 de julio debe quedar despejada la amenaza de descenso administrativo. El deportivo, por cierto, puede quedar certificado este domingo ante el Betis si el equipo pierde y gana el Recre. En lo que se refiere a la directiva, después de la reunión del miércoles con el Ayuntamiento y la decidida intervención política para mediar en la concesión de un crédito hipotecario, se respira un fundado optimismo.

Hay que tener en cuenta que el consejo está plenamente convencido de que con la tasación efectuada del estadio como bien inmueble (y teniendo en cuenta el empujón municipal), el crédito que se va a solicitar hoy mismo (Romero tiene la primera reunión con un banco) puede solventar casi todos los problemas. No sería, curiosamente, la primera vez que el club efectúa una operación bancaria poniendo como garantía su propio estadio.

Los directivos creen que el préstamo que se obtendrá puede incluso superar los 35 millones de euros. La tasación del Ciudad de Valencia y los 30.000 metros cuadrados de derechos de edificabilidad de uso terciario que tiene rondarían más o menos los 50 millones de euros. Por una cifra un poco superior se vendió hace unos pocos años la misma superficie en la zona terciaria de Orriols. Ahora bien, con la crisis actual y con la prudencia bancaria que hay, la intervención del Ayuntamiento y su recalificación en uso residencial a medio plazo resultan decisivas para salvar el agujero económico que arrastra la entidad azulgrana.

Ayer, en Buñol, se habló más o menos de esto. Para empezar, los jugadores consiguieron que el presidente y máximo accionista, Julio Romero, acudiera a la Ciudad Deportiva para explicarles cara a cara los avances conseguidos y sobre todo garantizarles que dentro de ese límite de tiempo percibirían el primero de los plazos de la deuda. La figura de Romero cuenta con una importante credibilidad dentro de la plantilla, cuestión que ha ido adquiriendo consistencia en los últimos meses, prácticamente desde que Villarroel fue poco a poco regateando la caída en picado que ha experimentado el Levante.

Estuvieron presentes en el vestuario, en esa reunión con Romero que se prolongó durante media hora, Gerardo González Movilla, presidente de la AFE, y Borreguero y Arnanz, dos abogados del citado organismo. Luego, cuando el presidente granota salió, futbolistas, cuerpo técnico y los miembros de la AFE todavía permanecieron encerrados durante tres cuartos de hora más, tiempo que emplearon para tocar infinidad de puntos, estrategias a seguir y dudas: desde lo que significa entrar en una ley concursal (no es el caso) hasta la opción de llegar incluso a una huelga, pasando por la posibilidad de cobrar mediante pagarés avalados por el propio banco, que es lo que el vestuario desea.

Desde luego, todos los que participaron coincidieron en haber entrado en buena sintonía. Romero respiró tras su enésimo y espinoso trago en el vestuario y los jugadores se frotan las manos pensando que en un mes pueden haberse saldado ya un par de plazos de todo el paquete de dinero que se les adeuda. La AFE, en este sentido, no hace distinción entre jugadores afectados que ya no están en la plantilla ni tampoco con los que no son españoles o los técnicos. Todos van en el mismo paquete. Ahora, la duda es de qué forma se afrontarán los pagos porque el club tiene que diseñar un orden de prioridades dentro de una estrategia. Rubiales advierte al respecto: "La plantilla no puede marcar la pauta a seguir pero sí nos queremos hacer escuchar. Hay que ir de lo más urgente a lo menos".

La plantilla da un ultimátum para cobrar parte de la deuda antes de diez días
Julio Romero se dispone a entrar en el vestuario de la Ciudad Deportiva de Buñol seguido por De Biasi y el resto de técnicos.


Tags: Plantilla Levante, Valencia, Actualidad

Publicado por salva_Valencia @ 11:52  | Noticias Equipo
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