alejandro escribano accionista del levante ud
El aspirante a la presidencia valora la colaboración del Ayuntamiento y
se niega a que el dinero de una recalificación se destine al déficitCuáles son los motivos por los que quiere convertirse en presidente del Levante?
-Principalmente, porque no se han hecho las cosas bien y porque
creo que ha llegado el momento de cambiar el modelo de club. No se
puede seguir con la misma tónica que hasta ahora, aumentando el déficit
año tras año, haciendo fichajes caros de futbolistas desconocidos,
mayores, de vuelta de todo, con lo que lo único que se consigue es que
la afición pierda la ilusión.
-A usted se le ve muy ilusionado con el proyecto.
-Lo estoy, es cierto, tengo ganas de trabajar por el club y aportar
las ideas que entiendo que se deben llevar a la práctica. Hay que darse
cuenta de que se debe cambiar de una vez la estructura y la línea a
seguir. Es la única manera de crear una base sólida económicamente de
cara al futuro porque, de lo contrario, el Levante nunca estará
consolidado.
-¿Cree que es el momento de cambiar el rumbo?
-Por supuesto. Estamos ante una gran oportunidad, ya que el
Ayuntamiento de Valencia nos está brindando su colaboración. Más
adelante debe llegar la recalificación de los terrenos del campo, pero
lo que no se debe hacer es gastar ese dinero para cubrir el déficit
acumulado de años anteriores.
-No se deben cometer errores del pasado.
-Claro que no. Por eso lo primero que deben mostrar las personas
que dirijan al club es credibilidad. El Ayuntamiento no se fía, teme
que se haga la recalificación y que el dinero se destine a enjugar el
déficit, con lo que dentro de unos años estaríamos todavía peor que
hoy, sin solución y sin campo propio.
-¿Está dispuesto a comprar acciones?
-Compraré con pago aplazado, pero tampoco es imprescindible.
-Algún desembolso tendrá que realizar.
-No es necesario. Soy de la opinión que se debe huir de la llegada
de un gran inversor, por la sencilla razón de que quien invierte dinero
en algo es porque busca un beneficio. La deuda actual se debe paliar
con financiación externa y, después, la recalificación permitiría
seguir adelante. Invertir crea una serie de dependencias que hay que
evitar por el bien de la entidad, hay que desligarse del empresario que
busca hacer negocio, porque el Levante tiene financiación propia.
-¿Qué deben aportar entonces las personas que lleguen al Levante?
-Actividad, experiencia y trabajo para generar ingresos y que el
club no dependa de ningún señor. El Levante debe tener recursos propios
y los tiene que generar con trabajo.
-¿Qué conclusión extrae de los contactos que ha mantenido con el Ayuntamiento?
-Permítame que no hable de ello, principalmente por respeto y
porque es muy pronto. Esta semana voy a mantener nuevas reuniones y hay
que esperar.
-¿Cómo califica la situación actual del Levante?
-Calamitosa, deportiva y económicamente, puesto que estamos casi en
Segunda División y con una deuda muy importante. Sin embargo, existen
posibilidades de sacarlo adelante con un proyecto de trabajo ambicioso,
esperanzador e ilusionante.
-¿Qué opina de la gestión de Pedro Villarroel?
-Inicialmente fue buena, pero ha terminado siendo calamitosa, pues
el club está sin un euro en caja y con deudas con empleados y
jugadores. No se puede dejar a una entidad en estas condiciones y es
lamentable que Pedro Villarroel haya terminado así porque lo que ha
hecho por el Levante durante años tiene mucho mérito. El final, sin
embargo, ha sido malo.
-Ser tío de Alejandro Escribano, el arquitecto que ha colaborado con el Valencia, puede ser importante para el Levante.
-Es mi sobrino, sí, y nos puede venir muy bien porque conoce a la
perfección todos los asuntos urbanísticos. De hecho, ha asesorado ya en
alguna oportunidad a Julio Romero y a Pedro Villarroel ante el
Ayuntamiento.
-¿Tiene derecho el Levante a solicitar una recalificación al Ayuntamiento?
-Por supuesto que lo tiene. Por agravio comparativo, el Levante
debe recibir una superficie edificable parecida a la que ha obtenido el
Valencia.
-¿Quiere decir que el consistorio no puede dejar ahora en la estacada al Levante?
-Claro. Y estoy seguro de que no lo va a hacer, pues está
demostrando su interés por ayudar al club. El Valencia y el Levante
están en una situación parecida, han acumulado deuda y sus campos no
reúnen condiciones. El Ayuntamiento lo está haciendo muy bien, lo está
solucionando, porque sabe que tanto un equipo como el otro arrastran la
ilusión de mucha gente. Sin su ayuda el Levante desaparecería, tenemos
el mismo derecho que el Valencia, pues somos una institución
valenciana, viva, a punto de cumplir 100 años y no se la puede
abandonar.
-¿Piensa en la construcción de un nuevo estadio a medio plazo?
-A medio plazo, no. Hay que ponerlo en marcha cuanto antes. La
recalificación se debe iniciar ya, no puede ser cosa de cuatro o cinco
años. Empezando ahora, si se puede, en dos años hay que comenzar la
construcción del nuevo estadio porque generará muchos ingresos.
-¿Cómo cree que debería ser el nuevo recinto?
-Cubierto, con un aforo de entre 25.000 y 30.000 plazas, con un
gran centro de ocio con restaurantes, cines y galerías comerciales que
generen los suficientes recursos económicos para cubrir posibles
déficits deportivos.
-¿Y su modelo deportivo?
-Como el del Villarreal o el Getafe. Hay que traer jugadores con
ilusión, jóvenes, con ganas de triunfar y acompañarlos de otros con
experiencia. Me gustaría mantener a los mejores que tenemos ahora, pues
no se puede cambiar la plantilla todos los años, es un trauma. Al igual
que al entrenador, con el que la afición está contenta, pues no es
culpable del casi seguro descenso. Debemos mantener contactos con los
grandes clubes, obtener cesiones, a los que nos pueden ayudar Antonio
Calpe, que tiene acceso al Real Madrid, sin olvidar que Vicente Boluda
es vicepresidente.
-¿Su familia le pregunta si está loco por querer ser presidente del Levante?
-No. Mis hijos, que llevan los negocios conmigo, están ilusionados
porque también son levantinistas. Y mi mujer me ha apoyado siempre y lo
seguirá haciendo.
-¿Cuántas acciones posee?
-Pocas. Pero tengo muchas ganas de trabajar y contaría con un grupo
de empresarios importantes, diez o doce, no más, dispuestos a volcarse
en favor del Levante.
-¿Y la deuda?
-Es preocupante pero, con la recalificación, asumible.

Alejandro Escribano, en las instalaciones
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